Siempre me dio mucha gracia ese binomio "monarquía - felicidad" que nos metieron de prepo los cuentos de hadas incluso desde antes de que sepamos seguir un relato totalmente concentrados.
¿A quién se le ocurrió semejante pavada?
En este sentido, no hay película más maravillosa que La Cenicienta 2, de Disney. Maravillosa por cómo alardea ese espantoso mito tan arraigado en nuestras conciencias, especialmente las femeninas.
Todavía más nefasta que la 1; en la película, el principe y el rey deben partir a un reino vecino por cuestiones diplomáticas, y dejan a Cenicienta a cargo de la organización de una fiesta real.
El protocolo de los colores, las formas y los buenos modales harta a Cenicienta, quien decide organizar el evento a su manera. La fiesta es un éxito y Cenicienta es presentada como una verdadera revolucionaria, por eliminar las burocracias de la cocina a la mesa del living.
Gracias Disney! Gracias por hacer de la mujer una máquina de esperar (al príncipe azul, incluso despues de casada) y un elemento más de la casa (la espectacular "revolución" se limitó solo a manteles, menúes y cubiertos). Gracias por hacer de la mujer un capital que sirve sólo si tiene súbditos a su cargo a quienes tratar maternalmente y con cariño.
Eso no es una mujer. Eso no es revolución. Eso no es feminismo.
Eso no es felicidad.
sábado, 30 de agosto de 2008
Mujer, sientate y espera
!*
eso que llaman sociedad,
ideas,
lugar en el mundo,
moralinas,
revolucion,
sociabilizacion primaria,
xx
libera
córdobA!*
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