miércoles, 20 de agosto de 2008

By Totoro

Macanudo #1 en la mesa, un par de vasos con algo y una notebook, todavía no había cable, no había amigos, no había comida, no había muchas cosas. Cheto Barrio Norte. Faltaba escuchar Gabo Ferro, ponele. Nora Moseinco. Que manga de cools, que éramos. Igual todo bien. Está bueno. Ahora que recuerdo estábamos escuchando Aristimuño, que no viene al caso, pero que es igual de cool que Gabo. La cosa es que a Guido y a PatotaBardo, les sacaba de quicio mi contacto, intacto y sagrado del msn “silvia nora” era como un dios virtual o una promotora de berazategui. En fin, solté el mando del teclado, cuando:

- en serio no amas a tus viejos?? (Guido)
- no... me han hecho cosas malísimas (yo)
- pero te trajeron a la vida!! (Guido)
- eso es una de las malas (yo)
- jajaja (togheter)
- igual ellos no me trajeron a la vida (yo)
- como que no!? (Guido)
- no ellos hicieron la transacción entre otra reencarnación y yo (yo, obvio)
- en serio!? woooow (Guido)
- no se quien me trajo al mundo. (yo)
- mientras uds discuten eso... puedo ver mi mail?? (pato) (remate del chiste)

Creo que eso terminó ahí… Pero, quizás media hora más tarde, cuando el CD ya había terminado y guido y yo estábamos simplemente tirados en el sillón. Pato:

- tomás!!!!!!
- te habla silvia nora!!



Quiero que sepan que yo, a pato, le voy a regalar una Kala de plástico perfumada con aroma de coco y canela. A ver si me superan

(PatotaBardo es una marca registrada que utilizo sin la debida autorización)
(Silvia es la mamá de Omar)

Tomás A. invierno 2008
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Totoro (by me): del interior, vegetariano, macanudo, taurino, niño, adulto, escritor, con muchas ideas, con muchas letras, artista, con muchas preguntas, muchas respuestas y la inexorable carga de una revolución que quizás no pueda ser... pero que valdría tanto la pena. Desde el primer segundo tuve una identificación instantánea y muy fuerte con él. Me veía (veo) en él como en un espejo. Por eso muchas veces quiero partirle una piedra en la cabeza... pero casi siempre y más que nunca tengo ganas de tomarlo de la mano y decirle "vamos juntos".

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