Empezó en Cinerama, comiendo papas fritas y mirando Click (claramente elegida por el horario); y terminó en familia en Viejo Lobo.
Entremedio, me fugué a Capilla, a visitar a mi amigo milenario que tan bien le sale eso de jugar al misterioso.
Es verdad que lo rodea otro aire, y otra energía.
Es verdad que el Uritorco actúa más sobre los sextos sentidos, que sobre los quintos.
miércoles, 20 de agosto de 2008
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